
Un curso de Alquimia Espiritual guía al estudiante a comprender la transformación interior como un proceso similar a la antigua obra alquímica: convertir la “materia prima” de la personalidad en la “piedra filosofal” del ser consciente.
A lo largo del curso se exploran los símbolos alquímicos —calcinación, disolución, purificación, unión— entendidos como etapas psicológicas y energéticas que permiten liberar viejos patrones, refinar la voluntad y despertar la luz interior.
Mediante prácticas de introspección, meditación y trabajo simbólico, el alumno aprende a reconocer sus sombras, transmutar emociones y elevar su vibración. El propósito final es integrar lo humano y lo espiritual, descubriendo una identidad más auténtica y luminosa.
En esencia, la alquimia se revela como un camino de transformación profunda, donde el laboratorio es la propia conciencia y el resultado es un ser más coherente, libre y pleno.



